Después de Wudang, rumbo a Shaolin
En un artículo anterior exploramos las alturas místicas de Wudang (武当), cuna del daoísmo marcial. Hoy te llevamos al polo opuesto de este universo: el Templo Shaolin (少林寺), gran centro del budismo Chan (Zen) y de las artes marciales externas. Para comprender la esencia del Kung Fu tradicional, es fundamental descubrir los dos pilares que representan Wudang y Shaolin.
Una fundación milenaria en el corazón del budismo
El Templo Shaolin fue fundado alrededor del año 495, durante la dinastía Wei del Norte, a petición del emperador Xiaowen para acoger al monje indio Ba Tuo (跋陀). Situado al pie del monte Song (嵩山), en la provincia de Henan, uno de los cinco montes sagrados de China, Shaolin se convirtió rápidamente en un importante centro de estudio y difusión del budismo Chan.
Algunas décadas más tarde, otro monje indio, Bodhidharma (达摩, Dámó), viajó a China. Según la leyenda, meditó durante nueve años en una cueva cercana al monasterio. De este retiro habrían surgido dos obras fundamentales: el Yi Jin Jing (易筋经, Clásico de la transformación de los músculos y tendones) y el Xi Sui Jing (洗髓经, Clásico del lavado de la médula), textos fundacionales del fortalecimiento corporal y energético en Shaolin.

La dimensión espiritual: el Chan (Zen) en movimiento
En Shaolin, la práctica marcial no está separada de la práctica espiritual. El budismo Chan promueve una vía directa hacia la iluminación a través de la experiencia: silencio, meditación sentada y también acción consciente a través del movimiento. El Kung Fu se convierte en un soporte de concentración, una prolongación de la meditación, donde cada gesto busca el autocontrol, el despertar y la unidad de cuerpo y mente.

El desarrollo del Kung Fu Shaolin
A lo largo de los siglos, los monjes integraron técnicas de combate para defenderse de los bandidos y proteger a los peregrinos. Así nació el Shaolin Quan (少林拳), un estilo externo basado en:
- La fuerza física y la explosividad: golpes potentes, saltos dinámicos, técnicas rápidas…
- Estilos animales: tigre, grulla, serpiente, mono… cada uno simboliza principios tácticos y energéticos.
- El manejo de armas: el bastón (gun 棍), emblemático del templo, así como el sable (dao 刀), la lanza (qiang 枪) y otras.
El trabajo marcial solía combinarse con rutinas de meditación, lecturas budistas y una vida comunitaria estricta. Esta armonía entre cuerpo, mente y comunidad forjó la imagen única del monje Shaolin.

Shaolin: ¿artes externas o tradición china?
Las artes de Shaolin se clasifican como estilos externos porque ponen énfasis en la potencia muscular, la velocidad y la resistencia física. En comparación, las artes de Wudang se consideran internas, centradas en la energía (qi) y la fluidez.
Otra distinción merece ser destacada: las artes de Shaolin tienen orígenes indios (a través del budismo), mientras que las de Wudang proceden de tradiciones chinas autóctonas. Por ello, históricamente, los eruditos chinos calificaban a Shaolin como “externo” también en un sentido cultural.
Esto no impidió que Shaolin influyera profundamente en todo el continente. Un dicho famoso afirma: «Todas las artes marciales bajo el cielo provienen de Shaolin» (天下武功出少林). Si bien es cierto que Shaolin estructuró y popularizó el Kung Fu, ya existían anteriormente boxeos rurales y tradiciones guerreras locales. Shaolin actuó como catalizador, unificador y difusor de estos saberes marciales.

Una traducción que conviene matizar
El término Shaolin (少林) suele traducirse como “Bosque Joven”, lo cual es parcialmente inexacto. En este contexto, el carácter «少» no significa “joven”, sino que hace referencia al monte Shao (少室山, Shaoshi Shan), una de las crestas del monte Song. Shaolin significa, por tanto, literalmente “el bosque del monte Shao”.
Shaolin, pilar del patrimonio marcial
Shaolin no es solo un templo: es un símbolo vivo de la cultura china, donde convergen espiritualidad, disciplina y dominio del cuerpo. A lo largo de los siglos, pese a destrucciones, guerras y renacimientos, sigue siendo una fuente de inspiración a nivel mundial.
Tras nuestro viaje a Wudang, ahora nos encontramos inmersos en el universo de Shaolin. Estas dos tradiciones, opuestas y complementarias, constituyen juntas el alma profunda del Kung Fu. Próximamente exploraremos con mayor detalle sus estilos respectivos, sus armas emblemáticas y su transmisión contemporánea.
